Opinión de Gustavo Matos (Portavoz del Grupo Municipal Socialista)
Según datos de Caritas Diocesanas, alrededor de 500 personas duermen cada noche a la intemperie en el área metropolitana. Quinientos seres humanos que han sido calificados por la Concejal de Asuntos Sociales de La Laguna, doña Blanca Pérez, como “ cargamento”, comparando así a estos seres humanos que pasan por situaciones límite con objetos, mercancías o simplemente cosas. Una expresión indigna que sustrae cualquier rasgo de humanidad a estas personas, las cosifica, y las denigra arrancándole aquello que aún les hace reconocerse como personas. Para ahondar más en esa denigración, la concejal calificó a los albergues municipales, que dan cobijo temporal a estas personas, como “aparcapobres”. Parece increíble que quien tiene la obligación en sus manos de lidiar con la marginación y la exclusión social diariamente, tenga un concepto tan poco edificante de estos seres humanos.
Pero lejos de rectificar y modificar sus expresiones, la Concejal de CC llegó a manifestar que solo tiene contabilizada a una persona que vive en la calle en todo el término municipal. Algo que no puede creerse no ya una organización especializada y dedicada a la lucha contra la marginación y exclusión social como Caritas Diocesanas, sino un ciudadano o ciudadana común que simplemente pasee por las calles de muchos rincones del municipio. Son algo más de quinientas las personas que en el área metropolitana se ven obligadas cada noche a deambular por las calles y buscar dónde dormir con un poco de calor. Así lo ha cifrado la citada ONG. Por eso resultan absolutamente inaceptables las manifestaciones de la concejal de Asuntos Sociales de CC. No solo por sus expresiones, de las que ni siquiera se ha disculpado, sino por su negación de la realidad con una finalidad exclusivamente propagandística y partidista. Es perfectamente legítimo discutir si un albergue municipal es un modelo que deba fomentarse o no, o si puede ser una solución momentánea para atender situaciones límites y urgentes. Hasta ahí todo perfecto, pero lo que no parece poder aceptarse son este tipo de expresiones denigrantes y vejatorias hacia quien la vida ha llevado a una situación límite. La polémica ha servido, al menos, para que el escalofriante dato de las quinientas personas viviendo en condiciones extremas de pobreza salga a la luz y podamos ser conscientes de que no todo son luces de colores.
No hace mucho La Laguna ha celebrado una experiencia comercial y cultural conocida como “La Noche en Blanco”. La experiencia dio un buen resultado, al menos en cuanto a la afluencia de público. No he dudado en felicitar a los organizadores del evento y en dar mi apoyo personal para que se repita en otras ediciones. Sin embargo, el Gobierno Municipal parece vivir aun una especie de resaca de la Noche en Blanco que parece hacerles creer que todos los problemas del municipio han desaparecido de la noche a la mañana. Ya no hay problemas con el agua, ni de tráfico, ni de seguridad, ni falta de infraestructuras en los barrios, etc. Lástima que quinientas personas en el área metropolitana no se hayan enterado, y sigan viviendo su particular noche en negro.



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